
Para los más jovenzuelos quizá ese nombre les diga poco o nada; pero para los que vivimos nuestros años dorados en los gloriosos y ya lejanos años ochenta, Coppini es y será siempre el cantante de Siniestro Total y el líder de Los Golpes Bajos: dos de los grupos más importantes de aquella década prodigiosa.
German Coppini fue la voz y la imagen de aquellos corrosivos e insurgentes (a la par que festivos), Siniestro Total: los abanderados del punk ibérico, la punta de lanza de la descentralización de la música española (hasta entonces cualquier atisbo de modernidad era exclusivo de Madrid y/o Barcelona), los que pusieron a Vigo en el mapa cultural de este país.
Tras unos años de auténtico fulgor punk explosivo con Siniestro Total, Germán supo reinventarse a tiempo con Golpes Bajos. Pasó de desgañitarse con los Siniestro matando hippyes en las Cies, a cantar con voz triste y engolada los temas intimistas de Golpes Bajos: no mires a los ojos de la gente (me dan miedo, siempre mienten).
Al cabo de un par de años exitosos, los Golpes Bajos se separaron. Coppini empezó poco a poco a perder fuelle con sus proyectos en solitario, cada vez más y más sombríos y alejados del éxito. No obstante, lo estuvo intentando e intentando hasta el final, tanto sólo, como mediante colaboraciones con otros músicos; pero su buena estrella llevaba apagada ya demasiados años. Al final, ha tenido la mala suerte de morir, tras una grave enfermedad hepática, esta nochebuena. Descanse en paz.
ME PICA UN HUEVO
y te avisaremos en cuanto esté activa.
