Aquí hay varias cuestiones a considerar:
* Cuestiones físicas: en un instrumento con el registro grave es más complicado tocar rápido. Las cuerdas suelen ser más gordas, o necesita más aire, o una caña más gruesa y pesada, etc. Hay fieras que rebasan estos límites físicos, pero son casos excepcionales. Tocar semicorcheas en el B grave de un bajo es más difícil físicamente que en una mandolina. Lo más habitual es que, si se necesitan tocar pasajes rápidos, se asignen a un instrumento más ágil.
* Cuestiones musicales: una de las funciones de los instrumentos más graves es dar soporte armónico y rítmico a los demás. Es una tarea no muy vistosa pero necesaria. En el libro "El contrabajo" de P. Suskind hay un pasaje en el que el protagonista dice, más o menos, que una orquesta es muy capaz de tocar sin director, pero no sin contrabajos
* Cuestiones sociales: históricamente, el músico mejor valorado socialmente y mejor visto es "el que se luce", en casos extremos los acompañantes son tratados como meros comparsas. Esta actitud tan clasista se ha arrastrado desde la música clásica a otros estilos contemporáneos (rock, pop, jazz, ...) y al final se considera mejor al músico que hace los solos (o al que canta) que al resto (y se le paga mejor... )
EDITO para retirar lo que he puesto arriba de que "has dicho una barbaridad". Has puesto tu opinión y punto.
No hombre, no hace falta que edites, estamos entre amigos
La trompeta sólo la toqué un par de años, el saxofón algo más, pero de verdad, me costó muchísimo más hacerme con la trompeta. También es verdad que hay gente que se le da mejor unas cosas que otras. En mi caso, se me da mejor la caña que la pedorreta.
El saxofón es un instrumento fácil para hacerlo sonar, mucho más que el trombón, por ejemplo... Para avanzar cada cosa es un mundo y creo que no se puede valorar objetivamente...
Toqué una temporada con una flautista (flauta barroca) muy buena. Era impresionante verla tocar un instrumento tan humilde y en apariencia, fácil como es la flauta dulce. Hacía diabluras y tocaba cosas que jamás pensé que se podían hacer con una puñetera flauta dulce, y una vez le pregunté ¿por qué no tocas la travesera como todo el mundo? Todas esas digitaciones raras, cambios de flauta de un pasaje a otro, ese sonido tan apagado y con tan poca proyección... ¿merece la pena tanto esfuerzo el estudiar ese instrumento tan desagradecido cuando con la flauta [strike]dulce[/strike] travesera sería mucho más fácil?
Me dijo: "es que a mí la flauta que me gusta y que quiero tocar es la flauta dulce, y no la otra". Me dio que pensar. El instrumento que tocas y tu papel en la música no debería venir impuesto por el criterio de la facilidad o comodidad del instruemento, si no porque te guste y te identifiques con el instrumento.